La cuchara de la miel

Si te gusta lo bueno…

A los amantes de la gastronomía nos encanta el uso adecuado de cada utensilio de la cocina o de la mesa. Sabemos que la cuchara, tal y como la conocemos hoy día, adoptó su nombre del latín cochlea, y significa caracol o concha. Este utensilio ya lo usaban nuestros antepasados prehistóricos de una manera más rudimentaria. Lo interesante es, y no se sabe el momento exacto, cuando se le añadió el mango.

 

Tanto el tenedor como el cuchillo

han ido sufriendo también evidentes cambios a lo largo del tiempo. Se dice que los primeros indicios del primero son del Antiguo Egipto, donde se han encontrado unos mangos con dos horquillas puntiagudas que se usaban para pinchar y servir alimentos, aunque el tenedor, tal y como lo usamos hoy día, no empezó a popularizarse hasta el siglo XVI gracias a Catalina de Medici. Con el tiempo comenzó a democratizarse el uso del tenedor como medida higiénica y evitar comer con las manos.

El cuchillo ya se usaba con los primeros cazadores recolectores, sin embargo, a partir del siglo XVII se achataron las puntas y comenzó a usarse en la mesa exclusivamente para cortar alimentos, siendo el tenedor el que se llevaba a la boca.

 

¿Y de dónde viene la cuchara de la miel?

No sabemos el origen de este peculiar utensilio. Respecto a su uso, es perfecto para sacar la miel del recipiente sin que esta se derrame gracias a las ranuras que la retienen.

Mientras demos vueltas a la cuchara, la miel no gotea, basta con dejar de mover para que caiga sobre la taza o la tostada.  

Si alguien conoce su origen y quiere compartirlo, estaremos muy agradecidas.